Hijo de albañil, Santiago, de 22 años, aprendió de su padre el valor del esfuerzo y la pasión por la obra.
Santiago Carpintero, albañil: “Mucha gente piensa que no ganamos mucho hasta que les pasás el presupuesto. Es un oficio bien pagado, pero la mayoría prefiere trabajar en una oficina, con comodidades”
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