Fue difícil. A la autora le costó recorrer los cuartos vacíos, esperó un tiempo y cuando ya era imprescindible, abrió las puertas y se dio cuenta de que “el olor a hogar se había evaporado”.
Mundos íntimos. Al vaciar la casa de mis padres, entendí que tenían una historia desconocida, algo que se revela cuando ya no están.
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