- El estadounidense Tommy Cherry necesitó apenas unos segundos para memorizar la posición de las piezas y completar el desafío sin ver el rompecabezas.
- Tras años de entrenamiento, alcanzó una marca histórica.
Entró al Libro Guinness por resolver un cubo de Rubik en apenas 11,56 segundos con los ojos vendados: «Todo el esfuerzo que había puesto en practicar dio sus frutos»
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